Hýbris

Lo sublime es una categoría estética que se define como algo tan grande y majestuoso que sobrepasa el concepto de belleza para producirnos un éxtasis irracional que no solo no podemos entender sino que además hace que sobrepasemos nuestras capacidades llegando a provocar temor e incluso dolor al no ser capaces de asimilarlo; un objeto ante el cual salimos perdedores físicamente.
Hýbris es un concepto de la antigua Grecia por el cual un individuo tiene tanta desmesura, orgullo y soberbia que ignora las leyes y su lugar en el universo desarrollando así unas aspiraciones desmedidas; en las tragedias griegas se solía zanjar con la Némesis, es decir, el castigo divino que hacía volver al individuo a sus límites.
Johann Christoph Friedrich Schiller, dramaturgo y filósofo alemán teorizo sobre el concepto de lo sublime. Para él el sentimiento de lo sublime solo se da si nos vemos privados de todo medio físico para oponer resistencia, cuando nuestro estado físico se siente amenazado por una calamidad y la representación de peligro pone en movimiento el impulso de conservación. Por esto debemos buscar ayuda en aquel yo nuestro que no es el físico sino el yo inteligible, que es aquello en nosotros que no es naturaleza. Será entonces cuando el yo inteligible se diferencie de la parte sensible y se vuelva consciente de su autonomía, de su independencia respecto de todo cuanto puede amenazar la naturaleza física y, en suma, de su libertad.
Así pues según Schiller lo sublime es el efecto de tres representaciones consecutivas:

  1. La de un poder físico objetivo
  2. La de nuestra impotencia física subjetiva
  3. La de nuestra superioridad moral subjetiva.

Y es en esta última representación, en esa superioridad moral, en esa hibris donde nos encontramos, en el intento de simplificar un concepto a un nivel que no nos abrume el entenderlo.